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Sector Don Bosco en Mao tierra de nadie desafían a pedradas a guardias y policías

Mao, Valverde.-En tierra de nadie se ha convertido el sector Don Bosco de esta ciudad de Mao, porque ni las autoridades del Ministerio Público, ni el ejército dominicano mucho menos la policía, han podido penetrar para establecer el orden del horario de toque de queda impuesto para prevenir el contagio del covid-19.

Durante la cuarentena establecida por autoridades gubernamentales, como forma de contener la propagación de la pandemia del coronavirus, residentes del referido lugar realizan sus actividades regulares como si en el país no estuviera ocurriendo nada, sin embargo, varias personas han resultados heridas en medio de riñas.

Tal es el caso de la noche de este domingo, agentes policiales daban seguimiento a un hombre que se desplazaba a bordo de una motocicleta, el cual, se dirigió al sector Don Bosco (El Batey de Hatico), al llegar la policía fueron atacados a botellazos y pedradas, mientras que los agentes se vieron obligados a huir del lugar.

Esa situación persiste todos los días y las noches, donde se pueden apreciar a ciudadanos ingiriendo bebidas alcohólicas y sustancias controladas, mientras que se observan a niños y niñas deambulando por las calles a altas horas de la noche, sin que las autoridades puedan hacer nada al respecto.

Moradores del lugar que temen al contagio de la peligrosa enfermedad, pidieron a las autoridades a que intervengan el sector, pase lo que pase, ya que algunos antisociales mantienen en zozobra a la gran mayoría de los ciudadanos de allí.

Por Nelson Mercado
Hablando Claro

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Tráfico en la frontera: “Yo le pago 50 y 100 pesos al guardia y entro”

DAJABÓN. Más allá del mercado binacional, en Dajabón se da un negocio con el trasiego de indocumentados del que participan dominicanos y haitianos.

Cualquier persona a la que usted se acerque en la fronteriza provincia de Dajabón está en disposición de indicar las rutas exactas usadas para traficar indocumentados. Las frases “por pipá”, “en trullas” o “en caravana” son de las más usadas entre los provincianos para referirse a la cantidad de haitianos que cruzan por diversos puntos y a “cualquier hora del día”.

Dajabón, en el noroeste del país, hace frontera con la empobrecida ciudad de Ouanaminthe (Juana Méndez) en Haití, de la que la separa el río Masacre, con un caudal mermado que facilita el cruce de personas a pie.

Sea a través de las bajas y turbias aguas del afluente o por el puente donde los organismos de seguridad y y fucnionarios aduaneros custodian la puerta fronteriza, el paso de personas y mercancías se ha mantenido por años.

caravanas las que pasan por ahí a diario”, expone el alcalde de Dajabón, Miguel Cruz. “Mientras los militares vivan con 5 mil pesos (al mes), no habrá forma de controlar eso”.

Sus palabras contradicen las afirmaciones que la semana pasada hizo el ministro de Defensa, Rubén Paulino Sem, cuando aseguró que los cuerpos de seguridad tienen control de la frontera. El militar reaccionó para calmar los ánimos de varios sectores que se quejaban de una supuesta “invasión” de haitianos indocumentados en el país.

Paulino Sem presentó estadísticas de deportaciones, según las cuales, en el primer semestre de este año se ha impedido la entrada de 79,842 haitianos indocumentados, 47,771 de parte del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront) y 32,071 por el Ejército de República Dominicana (ERD).

Un negocio

Mamita Pérez lleva nueve años haciendo trabajos domésticos en Dajabón pese a su condición de irregular. Ella cruza la frontera desde Juana Méndez todos los días en la mañana para retornar en la tarde a su país. No tiene documentos para entrar al lado dominicano, pero no le hace falta. “Yo le pago 50 y 100 pesos al guardia y entro”, dice la señora, apurada por terminar el planchado en una de las cuatro viviendas en las que hace trabajos domésticos. Afirma que siempre entra por el puente.

Un señor que ofrece el servicio de motoconcho cuenta que mueve unas 15 personas al día y que a muchas de ellas las transporta desde y hacia el lado haitiano a través del puente fronterizo. Prefiere mantenerse en anonimato para “no calentarse”, pues su área de negocio es transportar inmigrantes indocumentados. Por cada pasajero cobra entre 200 y 300 pesos cuando las personas entran a hacer diligencias, pero sube su precio a mil pesos si tiene que llevarlas hasta las paradas de autobuses o tienen cargas. “Los guardias me conocen y me dejan pasar. Esa gente (los guardias) es amiga mía, tanto de este lado como del otro lado”, comenta.

Su negocio, que empezó hace unos 10 años, es solo dentro de la provincia, por eso aclara que no es un traficante como los conocidos “Potea” que transportan a los “Congó”, nombre con el que se reconoce a los haitianos que entran con fines de quedarse a vivir en República Dominicana sin documentos y con conocimiento precario del idioma español.

Amorse Pie, de 25 años, es uno de casi 400 haitianos que al mediodía del miércoles pasado había detenido el Cesfront con fines de deportación, según informó su jefe, el general Sugar Frugis Martínez.

Pie fue retenido junto a otras cuatro personas, incluido un menor de edad, mientras caminaban con rumbo a la localidad de Palo Verde, en Montecristi, para trabajar en las plantaciones de guineo, donde le pagan unos 300 pesos por día.

Mientras esperaba por su deportación en uno de los siete puestos de chequeo que tiene el Ejército entre las provincias Montecristi y Dajabón, contó a Diario Libre que pagó 4 mil pesos a una persona en Haití para cruzar la frontera. No era su primera vez, pues ya llevaba un tiempo trabajando en el país, pero su patrón le pidió llevar más jornaleros y fue a su ciudad, Puerto Príncipe, a buscarlos.

Las rutas

Para mover a los indocumentados, una vez cruzan al lado dominicano, existen decenas de motoristas que los recogen en la orilla del río Masacre y por montos que oscilan entre los RD$2,000 y RD$4,000 los transportan hasta Las Matas de Santa Cruz y Guayubín, sea para integrarse allí a las labores agrícolas o para trasladarse a ciudades como Santiago y Santo Domingo.

A esos motoristas se les llama Potea y se distinguen porque llevan 3 y 4 personas a bordo. Los inmigrantes casi siempre llevan mochilas o bultos, explican varias personas del lugar.

Los Poteas evaden las vías concurridas y transitan por una calle del sector El Cristo de la Fe, que conecta al lugar conocido como La Aviación, y siguen una carretera solitaria, rodeada de bosques y parcelas, hasta llegar a las comunidades Santa María, La Pinta y Santa Cruz. En esta última se ubica el último de los tres puestos de chequeo militar dispuestos en todo el trayecto de unos 25 kilómetros. Otra Ruta cruza por los poblados de Canelón y Chacuey hasta llegar a Partido, Dajabón.

Uno de los puntos de partida del trayecto se ubica en el Paso del Canalito, en el barrio de Puerto Rico, a la orilla del río.

“¿Que cuántos pasan? Si me pongo a contar me pongo loco, eso es una trulla. Nos tienen asfixiados”, se queja Santiago Jiménez, quien tiene su casa justo al lado de la estrecha calle donde los poteas se reúnen a esperar a sus “clientes”.

Otro de los puntos de cruce de indocumentados es el conocido como Villa de Codepu (Comité para la Defensa del Pueblo). En este, un morador señala hacia una casona azul, llena de puertas enumeradas y asegura en tono bajito que “esa es una de las casas de acogida de ilegales, también conocidas como estaciones”.

Indica que “las estaciones” son comunes en los puntos de cruce del río; casi siempre son de dominicanos que hacen su negocio alquilándolas a haitianos para esconderse allí hasta que llegue el momento de transportarlos.

La Mara es uno de los puntos de cruce más famosos, pues por esa parte se trafican los vehículos robados. En esta parte del río el suelo es arenoso por lo que se usan pistas de cartón para cruzarlos.

A la seis de la mañana del pasado jueves se apreciaban decenas de personas caminando en la orilla del río del lado haitiano, buscando el momento y lugar precisos para cruzar. No hay militares a la vista, pero la presencia de personas con cámaras hace desistir de su intención a uno que empezó a cruzar el río.

El general Martínez asegura que están haciendo el trabajo, pero aclara que la responsabilidad del Cesfront son solo los puntos fronterizos formales, no toda la frontera, en la que reconoce que puede haber puntos de “escapes” debido a su apertura y gran longitud.

El comandante del Décimo Batallón del Ejército, coronel Germán Rosario Pérez, fue designado apenas el pasado miércoles. También reconoce que pueden pasar algunos indocumentad, pero asegura que no se duermen en el trabajo de vigilancia. Para confirmarlo, cita que en el poco tiempo que lleva al frente de los agentes en Dajabón, se incrementó la detención de indocumentados de unos 400 a más de 700 por día.

Convivencia

El alcalde Miguel Cruz sostiene que más del 90% de la población de Dajabón, calculada en 65 mil habitantes, vive de forma directa o indirecta del mercado binacional de lunes y viernes. Otro porcentaje mínimo se dedica a la producción maderera en Restauración; de maní en El Pino, o la ganadería en Partido y Dajabón.

La Cámara de Comercio y Producción de Dajabón tiene registradas 370 sociedades comerciales y 362 personas físicas que participan del intercambio comercial, pero la secretaria general de ese organismo, Mayelin Zapata, señala que esos representan apenas el 25% de todos los comerciantes que forman parte de ese mercado.

Los días que no hay mercado, en Dajabón continúa la convivencia con una gran cantidad de haitianos indocumentados que hacen de pregoneros, trabajadores de construcción o empleadas domésticas. Otros entran a comprar distintas mercancías.

“Esa gente no son el problema, esa gente tú las ves saliendo en la tarde”, dice un colmadero que se queja porque entre el miércoles y jueves de la semana pasada los haitianos eran escasos en el pueblo y su negocio tuvo menos clientes. Justo para esos días, los organismos de seguridad incrementaron los controles ante las críticas por la gran presencia de migrantes.

En las calles de Dajabón era frecuente ver camionetas, autobuses y motores, tanto del Cesfront como de la Dirección General de Migración (DGM) repletos de haitianos.

“Eso es allante, se están llevando a esa gente que todo el mundo sabe que sólo vienen a trabajar y luego se van, esa gente no es el problema”, dice una señora que se identificó como Mercedes.

Avelino Tejada conoce el tema de los migrantes por los más de 10 años que trabajó para Solidaridad Fronteriza, organización católica del Servicio Jesuitas de Refugiados y Migrantes.

Tejada asegura que siempre que el tema “se calienta” y los periodistas visitan la zona, o cuando llega un alto mando militar, es común que cierren la frontera y no dejen pasar indocumentados, pero que una vez baja la presión, el tráfico vuelve a fluir.

La falta de haitianos se sentía en el hospital municipal Ramón Matías Mella, donde las enfermeras extrañaban a pacientes que tenían cita. El centro trabaja con una sobre carga por la presencia de inmigrantes que le lleva a consumir antes de tiempo la subvención mensual de unos RD$400 mil que le asigna el Ministerio de Salud Pública.

Persio Jiménez Ulloa, su director interino y director provincial de Salud, sostiene que el hospital opera de manera precaria, pero entiende que la función de los médicos y enfermeras es prestar el servicio a quien lo necesite, sin ver color de piel ni nacionalidades.

El hospital tiene 58 camas y una ocupación de un 35%. Alrededor del 40% suelen ser ocupadas por haitianos. El área de maternidad es la más demandada. “En un día pueden parir seis mujeres, una dominicana y las demás haitianas. Pero eso varía, a veces son cinco dominicanas y una haitiana”, comenta Jiménez Ulloa.

El jueves pasado había dos mujeres paridas, una dominicana y otra haitiana de nombre Joranna Rafael. A pesar de los controles que hubo ese día, la joven pasó la frontera para parir a su hijita, mostrando una referencia que le hizo un hospital del municipio de Manzanillo a donde acudía con cierta frecuencia para atenderse el embarazo.

Incautaciones y detenciones de indocumentados en la frontera por Dajabón | 11 de enero-11 de julio, 2017

CANTIDAD
Ilegales detenidos 10,074
Fundas de ajo 979
Litros de whisky 493
Cajas de ron 529
Paquetes de sopitas 458
Paquetes de cigarrillos 3,455
Galones de clerén 67
Sacos de carbón 18
Motocicletas 91
Minibús 16
Vehículos detenidos y sometidos 25
Chivos recuperados 8
Vacas recuperadas 6
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Los guardias otra vez a las calles para reforzar a la PN contra la delincuencia

SANTO DOMINGO. Los ministerios de Interior y Policía, Defensa y la Policía Nacional anunciaron la implementación de un operativo conjunto que contempla el patrullaje de todas las fuerzas especializadas de los organismos de seguridad del Estado, con miras a reducir la delincuencia a “a su mínima expresión” y garantizar la seguridad ciudadana.

El operativo, que se iniciará a las 5:00 a.m. de este viernes 31, contempla la participación de las unidades de los SWAT, los Lince y los Topos de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

Además, trabajarán los organismos de inteligencia de las cuatro instituciones de las Fuerzas Armadas, así como del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI) y el departamento de inteligencia de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).

La información fue ofrecida en rueda de prensa conjunta celebrada en el Ministerio de Defensa, por los ministros Carlos Amarante Baret, de Interior y Policía; y Rubén Darío Paulino Sem, de Defensa; junto al director de la Policía Nacional, mayor general Nelson Peguero Paredes.

Otras medidas

Entre las medidas anunciadas, además del patrullaje mixto, está el establecimiento de puestos de chequeos aleatorios (retenes), según el mapa de delincuencia y criminalidad que tienen en su poder y en estos puntos las unidades de las Fuerzas Armadas trabajarán en conjunto con la Policía, revisando los vehículos y poniendo énfasis especial en las motocicletas “según el perfil de los vehículos y personas sospechosas” que manejan.

Rubén Paulino Sem dijo también que se reforzará la presencia militar en las estaciones del Metro donde más personas concurren, en coordinación con los miembros del Cuerpo Especializado de Seguridad del Metro (CESMET).

Mientras que el ministro de Interior y Policía, Carlos Amarante Baret, dijo que desde el Gobierno comparten la preocupación legítima de la población respecto al auge de la delincuencia, “cuya mayor expresión son los atracos a mano armada desde motocicletas”.

Dijo que el Gobierno está respondiendo y que los hombres y mujeres de la Policía Nacional y nuestras Fuerzas Armadas, no tendrán contemplaciones ante el delito violento; los delincuentes no tienen derecho a mantener en zozobra a la población. Ellos serán acosados y perseguidos por las fuerzas del orden hasta lograr reducir al mínimo la delincuencia en el país”, afirmó Amarante Baret.

Planteó que las medidas anunciadas para el combate a la delincuencia van más allá de las medidas anunciadas en la rueda de prensa de ayer. “Estamos trabajando para hacer sostenible una política de seguridad ciudadana que garantice la convivencia pacífica y la tranquilidad ciudadana en el tiempo”, agregó.

Mientras que el director de la Policía, informó que la institución realizó un mapeo con las zonas donde se concentra la mayor cantidad de hechos delictivos y será ahí donde se concentrará el patrullaje.

“Conocemos que si atacamos en un lugar, la delincuencia se mueve hacia otro lado, por eso no estaremos estáticos, seremos itinerantes, agregó Peguero Paredes, quien reveló que el presidente Danilo Medina le ordenó llevar a cabo acciones contundentes para garantizar la seguridad ciudadana, a propósito de los últimos hechos violentos acaecidos en el Distrito Nacional.

Garantizan seguridad ciudadana

Tanto los ministros Amarante Baret y Paulino Sem, como el jdirector de la Policía, Peguero Paredes, garantizaron la seguridad ciudadana a la población y llamaron a confiar en la autoridades, especialmente en los miembros de la Policía Nacional. “Con los hechos acaecidos recientemente en el Gran Santo Domingo, la Policía Nacional llevará a cabo varias acciones, y entre esas medidas está el aumento del patrullaje. Vamos a incorporar al patrullaje a las unidades tácticas”, dijo Peguero Paredes. Explicó que la mayor cantidad de hechos delictivos son cometidos por desaprensivos que viajan a bordo de motocicletas, por lo que serán drásticos con los que transitan por las vías pública a gran velocidad, creando intranquilidad a la población.
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Muere raso del ejercito nacional al accidentarse en el cruce de Jicome

hector_rodriguezEsperanza.- Un raso del Ejercito Nacional Dominicano perdio la vida luego de accidentarse proximo al chequeo del cruce de Jicome al estrellar su motocicleta contra un poste de Luz.

El raso Hector Rodriguez Moreta de 24 años se desplazaba en su motocicleta CG 150 por la autopista Duarte, cuando perdio el control e impacto con un poste del tendido electrico, resultando gravemente herido.

Este fue socorrido por personas que por alli transitaban y llevado al sub centro de salud de Esperanza y luego referido al hospital Cabral y Baez de la ciudad de Santiago, por presentar trauma craneo encefalico severo.

El mismo murio mientras era trasladado en la ambulancia cuando era trasladado.
Por Cesar Valenzuela (Cava)
Reportero Grafico